| La
de los ojos abiertos
la vida
juega en la plaza
con el ser que nunca fui
y aquí
estoy
baila
pensamiento
en la cuerda de mi sonrisa
y todos
dicen esto pasó y es
va pasando
va pasando
mi corazón
abre la ventana
vida
aquí estoy
mi vida
mi sola y aterida sangre
percute en el mundo
pero
quiero saberme viva
pero no quiero hablar
de la muerte
ni de sus extrañas manos.
Noche
Quoi, toujours? Entre moi sans cesse et le bonheur!
G. De Nerval
Tal vez esta noche no es noche, debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa...
¡Qué sé yo! ¡Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oir pasos,
decir «buenas noches» a cualquiera
que pasease su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia, tropezaría
con piedras al azar, como se hace.
Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma:
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida Señor!
¿Para qué tanta vida?
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Origen
Hay
que salvar al viento
Los pájaros queman el viento
en los cabellos de la mujer solitaria
que regresa de la naturaleza
y teje tormentos
Hay que salvar al viento
La
enamorada
esta lúgubre
manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!
Solamente
ya
comprendo la verdad
estalla
en mis deseos
y
en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios
ya
comprendo la verdad
ahora
a buscar la vida
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La
tierra más ajena
(1955)
La última inocencia (1956)
Las aventuras perdidas (1958)
Arbol de Diana (1962)
Los trabajos y las noches (1965)
Extracción de la piedra de locura
(1968)
El infierno musical 1971)
La condesa sangrienta (1971)
Poemas no recogidos en libros
Diario personal
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