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Los Derechos Humanos y la orientación sexual
por Gabriela De Cicco
(enLACes de AWID
11 de marzo de 2004
Año 1 Nro. 38)
Los Derechos Humanos y la orientación sexual La Comisión
de Derechos Humanos de Naciones Unidas se reunirá entre el 15 y
el 23 de marzo próximos en Ginebra y deberá tratar el proyecto
de Resolución presentado el año pasado por Brasil, en el
que se expresa una seria preocupación por las violaciones a los
derechos humanos basados en la orientación sexual de las personas.
Por este motivo “enLACes” consultó a tres activistas
latinoamericanas al respecto.
En varios países del mundo las personas de la comunidad LGTBI no
tienen existencia lingüística, o no tienen resguardo legales;
en muchos países la homofobia más recalcitrante comete crímines:
tortura, viola, condena a muerte a personas que aman a personas de su
mismo sexo.
Los fundamentalismos religiosos les niegan todo tipo de derecho a la existencia,
siendo aún peor la contradicción interna en las personas
que siguen siendo creyentes y/o practicantes. Muchos casos han terminado
en suicidio.
Dice Valeria Flores, activista lesbiana feminista argentina: «aprendimos
a callar, a parecer, o a no parecer, a odiarnos , a invalidar lo que pensábamos,
a enterrar lo que sentíamos, a escuchar la sanción de nuestro
crimen, o a escuchar sólo silencio». (1)
Y es contra el silencio y la invisibilización que cientos de activistas
se movilizan constantemente, y que en especial se movilizarán para
que dentro de unos días se vuelva a hacer resonar en el majestuoso
recinto ginebrino un tema más que áspero: los derechos de
las personas LGTBI son derechos humanos. Para Alejandra Sardá,
coordinadora del programa para América Latina y el Caribe de la
Comisión Internacional de los Derechos Humanos de la Comunidad
Gay y Lesbiana AC (IGLHRC por sus siglas en inglés), el tratamiento
del proyecto, «será, en un sentido restringido, algo histórico,
ya que por primera vez, formal y especialmente, la CDH por lo menos se
digna a reconocer que la discriminación y la violencia por razones
de orientación sexual son temas que le competen discutir, porque
al año pasado el debate fue si este era un tema que competía
discutir o no».
«El sistema de NU, que siempre va como 40 años atrás
de adonde van los movimientos, se entera ahora que este es un tema de
Derechos Humanos, así como en el 92 se enteró que las violaciones
contra los DD. de las mujeres eran violaciones de DD. HH.».
La activista sostiene que en ese sentido será histórico
este tratamiento, pero que comparado con los avances reales que se han
producido en muchísimos países, es una vergüenza que
aún se esté en un nivel de mera discusión. Sardá
se muestra pesimista sobre el resultado final de la reunión y no
cree que la Resolución vaya a ser aprobada, teniendo el precedente
de lo ocurrido en el 2003.
Sin embargo el que no se haya tratado la resolución directamente,
parece abrir algún resquicio de esperanza para algunas organizaciones
que impulsan junto a la Asociación Internacional de Lesbianas y
Gays (ILGA, por sus siglas en inglés) la campaña pro Resolución
(2). Insisten en que debe dejar de ser postergado su tratamiento, que
debe ser adoptada y que los países miembros comiencen a tomar medidas
concretas para comenzar a luchar contra la discriminación basada
en la orientación sexual.
Más allá de su pesimismo, Sardá reafirma la necesidad
y el compromiso de estar presentes las y los activistas LGBTI en estos
espacios de discusión internacional, por que es “importante
decirle, por un lado a la derecha cristiana, por otro lado a la Conferencia
Islámica, y por otro lado a nuestros propios gobiernos que son
muy cobardes en este sentido. Les queremos decir: que no nos la van a
sacar fácil, que este tema a nosotras/os nos importa y aunque perdamos
vamos a seguir acá».
Charlotte Bunch, fundadora y directora ejecutiva del Centro para el Liderazgo
Global de las Mujeres de la Universidad de Rutgers, reconoce cuatro hitos
que han permitido que las lesbianas en particular se reunieran en el marco
del feminismo internacional para discutir entre ellas y con otras propuestas.
Esos hitos fueron: la Conferencia del Año Internacional de la Mujer
en México (1975), la Conferencia de Copenhague (1980), la Conferencia
de Nairobi (1985), y la de Beijing (1995). «Las lesbianas estuvieron
presentes en las reuniones preparatorias para la conferencia de Beijing,
tanto regionales como internacionales, para intervenir a favor de la inclusión
del tema de la ‘orientación sexual’. (…) Ninguna
de las referencias a la orientación sexual sobrevivió en
el documento final, pero recibieron el apoyo de 30 países. (…)
La virulencia de la homofobia de la oposición al tema y la manera
como se utilizó en contra de los derechos de las mujeres en general
educó a algunas/os delegada/os sobre la importancia de esta discusión».
(3)
Para Diana Mines, activista y fotógrafa uruguaya que milita en
‘Diversidad’ (LGTTIB) y LGTTB/Amnistía Internacional
Uruguay, «las especulaciones sobre lo que sucederá en la
votación y la magnitud de la presión que están ejerciendo
los intereses reaccionarios, dan la pauta de la importancia que el derecho
a la diversidad sexual ha cobrado en estos tiempos, y no es casual que
uno de sus reclamos -el derecho al matrimonio- también se haya
instalado en la campaña presidencial norteamericana. En los grupos
organizados, creemos que nuestras prioridades son las correctas, pero
el sistema establecido da sus propias señales de qué cambios
le duelen más, y hay que escucharlas».
Mines señala que la resolución brasileña “reviste
importancia en sí misma, independientemente del resultado de la
votación, porque proviene de un país no hegemónico
en el concierto político mundial -aunque apunta a convertirse en
un líder emergente- y de un gobierno progresista. Esto último
me parece fundamental, porque la izquierda clásica -oh, contradicción!-
nunca rompió con el modelo patriarcal, e incluso acalló
violentamente las pocas voces que intentaron cuestionarlo desde la teoría».
De esta manera, continúa la activista, «el heterosexismo
está probando su transversalidad al poner en evidencia las contradicciones
de los esquemas ideológicos tradicionales. Muchos países
africanos y asiáticos se sienten tironeados entre su rechazo al
imperialismo colonialista occidental y la adhesión a cánones
de poder propios que los acercan a él. A la hora de levantar la
mano en la Comisión de Derechos Humanos, los fundamentalismos de
uno y otro continente han tenido que reconocer su parentesco. Como ya
lo hicieron antes, en Beijing y en Durban, por otra parte.
No es que dentro del movimiento LGTTIB(Q, etc.) estemos libres de contradicciones,
ni dentro del feminismo! Pero éstas son las oportunidades para
ponerlas sobre la mesa».
Marianah Pessah, también activista y fotógrafa que reside
en Porto Alegre, B rasil, sostiene que «es muy precipitado arriesgar
si la Resolución Brasileña va a ser o no aprobada»,
pero de serlo, ayudará mucho a los países de Africa y Asia
donde las personas de la comunidad LGBT, viven obligatoriamente dentro
del clóset.
Hay muchos países en los que la homosexualidad está penalizada
por la ley de sodomía. Y esta penalización, absurdamente,
alcanza también a las mujeres.
Pessah recuerda las palabras de Dorothy Aken’Ova : ‘en Nigeria
heredamos una ley de nuestros amos coloniales que data de los años
cuarenta en contra de la sodomía. Las feministas en Nigeria no
entienden esta ley como una ley en contra de la homosexualidad, sino como
una ley en contra del sexo anal. Esto implica que si las parejas homosexuales
no tienen sexo anal, sino sólo sexo oral, no podrán ser
castigadas. Pero lo son’. (4)
La activista de Mulheres Rebeldes y la Liga Brasilera de Lésbicas
continúa: «A partir de esa aprobación se va a poder
exigir a los gobiernos que respeten las identidades sexuales y de género,
porque sí son Derechos Humanos; y en el momento de generar leyes
a favor de las personas LGBT, se va a tener un referente muy importante
como una Resolución de las Naciones Unidas, y eso lógicamente
que va a tener un peso importante en tantos países que hoy dicen
que la homosexualidad no existe o no es un problema para ellos».
Según ella el «proceso de esta Resolución fue muy
interesante para evaluar cómo están en el mundo los derechos
de las personas LGBT. Por ejemplo, Brasil es un caso muy especial, porque
paradójicamente es el país proponente de la Resolución
y paralelamente, es el campeón en homicidios de gays y travestis
(las lesbianas en éste sentido “sufren” de discriminación
positiva y los asesinatos están en torno del 4% de las muertes
de personas LGBT).
Diana Mines cree que «para quienes tenemos una identidad o una orientación
sexual diferente al hegemónico, una resolución favorable
en esta votación significará haber vencido una resistencia
mayor ante nuestro reconocimiento y respeto como personas. Pero para los
varones y transexuales de este grupo, será importante que tengan
presente que buena parte del desrespeto y el desconocimiento que sufren
se debe al valor-mujer que el sistema asigna a sus personas; o sea, ni
tienen valor ni son personas.»
NOTAS
1) "El silencio", texto inédito que circuló por
la lista para lesbianas feministas Safo Piensa, 10 de diciembre de 2003.
2) http://www.brazilianresolution.com
3) Bunch, Charlotte e Hinojosa, Claudia: „La travesía de
las mujeres lesbianas por el
feminismo internacional‰ (Lesbians travel the roads of feminism
globally), ed. Universidad de Rutgers y CWGL. Se pueden pedir copias a:
cwgl@igc.org
4) Organización Para la salud de las Mujeres en Nigeria, en Orientación
sexual en la lucha de las mujeres. Gloria Careaga-Pérez (editora)
© 2004 Gabriela De Cicco.
Pedir autorización a la autora para reproducirlo escribiendo a:
gdecicco@citynet.net.ar
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Texto completo del proyecto de Resolución presentado
por Brasil en el 2003 |
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Derechos humanos y orientación sexual
La Comisión de Derechos Humanos,
Reafirmando lo establecido en la Declaración Universal de
Derechos Humanos, el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles
y Políticos, la Convención para la Eliminación
de Todas las Formas de Discriminación Racial, la Convención
para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Contra las Mujeres, la Convención Contra la Tortura y Otros
Castigos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes, y la Convención
sobre los Derechos del Niño,
Recordando que el reconocimiento de la dignidad inherente y de la
igualdad en cuanto a derechos inalienables para todos los miembros
de la familia humana es la base de la libertad, la justicia y la
paz mundial.
Reafirmando que la Declaración Universal de Derechos Humanos
sostiene el principio fundamental de la inadmisibilidad de la discriminación
y proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos, y que toda persona tiene todos los derechos
y libertades en ella consagrados sin distinción alguna.
Afirmando que la educación en derechos humanos es fundamental
para cambiar actitudes y conductas y promover el respeto por la
diversidad en la sociedad.
1. Expresa su profunda preocupación por la ocurrencia, en
el mundo entero, de violaciones a los derechos humanos de las personas,
fundadas en su orientación sexual.
2. Subraya que los derechos humanos y libertades fundamentales son
derecho de nacimiento de todos los seres humanos, que la naturaleza
universal de esos derechos y libertades está más allá
de todo cuestionamiento y que la orientación sexual no debe
de ninguna manera invocarse para impedir el disfrute de tales derechos
y libertades.
3. Llama a todos los Estados a promover y proteger los derechos
humanos de todas las personas, cualquiera sea su orientación
sexual.
4. Observa la atención dedicada a las violaciones a los derechos
humanos fundadas en la orientación sexuales por parte de
los mecanismos especiales en sus informes ante la Comisión
de Derechos Humanos, así como por parte de los organismos
encargados de monitorear el cumplimiento de los tratados, y alienta
a todos los mecanismos especiales de la Comisión de Derechos
Humanos para que, dentro del marco de sus respectivos mandatos,
presten la debida atención al tema.
5. Requiere que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos preste la debida atención a las violaciones
a los derechos humanos fundadas en la orientación sexual.
6. Decide continuar considerando esta cuestión en su sesión
sexagésima, bajo el mismo punto de agenda.
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La Comisión de Derechos Humanos está intengrada
por 53 Estados, que son los siguientes: Argentina, Armenia, Australia,
Austria, Bahrain, Bhutan, Brasil, Burkina Faso, Chile, China, Congo,
Costa Rica, Croacia, Cuba, República Dominicana, Egipto, Eritrea,
Etiopía, Francia, Gabón, Alemania, Guatemala, Honduras,
Hungría, India, Indonesia, Irlanda, Italia, Japón, Mauritania,
México, Nepal, Países Bajos, Nigeria, Pakistán,
Paraguay, Perú, Qatar, República de Corea, Federación
Rusa, Arabia Saudita, Sierra Leona, Sudáfrica, Sri Lanka, Sudán,
Swazilandia, Suecia, Togo, Uganda, Ucrania, Reino Unido, Estados Unidos
de Norteamérica, Zimbabwe.
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