Los perros empujan hacia la noche
los restos de lo que no fui...
Me arrancan el humo de los ojos.
Alucinación salvaje
donde como arlequín translúcido
grito como gritan los que no tienen voz.
Todo es más que nada
la resta de mis días
a tu sombra
inútil intento
alocada agitación de nubes
que escapan
(de tus manos)
como gacelas
afiebradas
sedientas.
Vértigo,
último salto,
suicida anhelo
de que me recuerdes
como
nunca
fui.
He muerto de acurrucadas palabras,
de viejas palomas
adorando campanas de niebla,
he muerto y crecido
entre vástagos de miseria
que blandían entre ellos
la discordia.
He muerto como se muere
a diario
a contramano de la flor
y a favor de las cenizas.
"Tu beso
es para ellos
un signo de traición..."
-Olga Broumas-
Sirvieron el fuego a cuatro manos descansaron bajo la lluvia ycelebraron
el eterno holocausto del descubrimiento bebiéndose en miradas transformándose
en cíclopes extraña simetría de senos y cinturas
donde la tarde dibuja vientos entre dos pájaros
(Un duelo como guiño de agua)
Hurgo en mi interior
(Un duelo como guiño infinito)
donde la palabra recubre
(Un duelo sin jardín)
el sin sentido de tanta razón,
(Un duelo de estrella inadvertida)
de tantas lecturas especulares.
(Un duelo de color sonrisa)
Hay sol sobre los ojos
(Un duelo de encierro)
que me sonríen
(Un duelo como mariposas)
pero aún busco ese signo
(Un duelo de desencuentros)
que sacuda mi verdad.
(Un duelo como señal de espera)
Bebo
de mis manos el delirio
Primer libro de poemas de
Gabriela De Cicco.
Fue publicado por
Ediciones Spectrum en 1987, Rosario, Santa Fe, Argentina.